2019: Mi Año Sin Resoluciones

Apenas han pasado minutos del año anterior y ¡boom! Ya tenemos nuestras metas y resoluciones del nuevo año, pero ¿cuantas veces nos detenemos a pensar en todas las metas y resoluciones que no cumplimos el año anterior o incluso, si nuestras nuevas propuestas son realistas?

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¿Saben en que si pensamos? en todas las ideas para publicaciones que usaremos en  nuestras redes sociales, anunciándole al mundo que mágicamente somos una nueva persona que ha adquirido en menos de 24 horas, la fuerza de voluntad y determinación para cumplir todo lo que nos proponemos; a veces logramos avanzar un par de semanas o meses, en la mayoría de los casos pasan días cuando ya hemos abandonado u olvidado nuestras promesas y muy pocas veces, realmente logramos lo que nos proponemos, así que dicho todo esto y después de años de metas y resoluciones inconclusas, he tomado una decisión, mi resolución para 2019 será: No Tener Resoluciones de Año Nuevo.

Descubrí que la falsa expectativa de querer lograr metas basadas en la emoción de un nuevo año, añade un punto de estrés innecesario al comienzo del nuevo periodo, así que en lugar de enfocarme en nuevas metas y proponerme resoluciones idealistas que no voy a cumplir, decidí revisar los cambios que realmente necesito hacer para que mi vida sea más plena, más saludable y en general más feliz; y lo haré por partes:

Introspección

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La fase 1, será dedicada a la introspección, revisar mi salud por ejemplo y en lugar de proponerme bajar 15 libras voy a revisar mis hábitos alimenticios, mi rutina de ejercicio y mis ciclos de sueño; voy a revisar mi relación con mis hijos, conversar con ellos y obtener su feedback sobre nuestra vida juntos, voy a leer sobre los cambios que atravesaran ya que están entrando a la adolescencia y tratare de poner mas atención a las cosas “pequeñas“, también revisare mi relación con mi esposo, que puedo hacer para mejorarla, que estoy haciendo bien o que debería dejar de hacer; voy a revisar mi estado espiritual, mi relación conmigo misma, mis emociones, mis puntos de estrés y que cosas, situaciones o personas me quitan paz.

Espacio

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Ahora que he realizado un chequeo general y que tengo una visión más clara de mi mapa de vida, voy con la fase dos: ¡liberar espacio! Desde el closet hasta la mente, creo que a veces el exceso de cosas, ya sea materiales o emocionales no nos dejan ver con claridad las cosas importantes, así que haré espacio para todas las cosas que realmente valen la pena y que ya identifique en la fase 1 de mi año nuevo; reorganizar la casa, botar, reparar o donar, hacer compromisos, por ejemplo: esa camisa que adoro pero que ya no me cierra bien, la guardare por dos meses más y si después de ese tiempo sigue sin cerrarme voy a donarla, voy a deshacerme de todos esos recipientes que no tienen ninguna razón de ser en mi cocina porque no los usamos desde hace 3+ años y así sucesivamente; también voy a liberar espacio emocional, me voy a alejar de lo negativo o lo que no es productivo, a veces no se trata de ganar un argumento si no de conservar la paz, y si no hay peligro de muerte pues hay discusiones que no vale la pena seguir, por otro lado, siempre he creído que debemos rodearnos de personas que aporten algo positivo a nuestras vidas, algunas personas llegan a nuestra vida, cumplen su ciclo y luego es hora de alejarnos o dejarlas ir, otras veces el aporte positivo de una persona será enseñarnos que no debía ser parte de nuestra vida o servir como un ejemplo de las consecuencias de nuestras acciones, así que también voy a liberar espacio cerrando ciclos, alejándome de situaciones potencialmente dañinas para mi vida o incluso ejercitando el saludable y maravilloso arte de decir: No.

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Mejoras

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Es tiempo de la fase 3, ahora que ya tengo claras mis prioridades y que tengo tiempo y espacio para una vida más pacífica y ordenada, puedo empezar a trabajar en las mejoras: ejercitar mi mente con arte, música y lectura de valor por ejemplo, disfrutar de comida más saludable y realizar pequeños cambios en mi rutina de ejercicio sin la presión de tener que llegar a un número en la balanza, después de todo se trata de hábitos que lleven a una vida más saludable y plena, no de cambios radicales e insostenibles que generen estrés; puedo dedicar más tiempo a mi familia y buscar actividades que nos permitan conectar más y mejor, puedo tener una relación más íntima con mi pareja, y no solo física sino mental y emocional, puedo aprender a vivir de una manera menos materialista y trabajar en entender y practicar el “menos es más” – en mi closet por ejemplo – .

black framed eyeglasses on white jacket and blue denim bottoms
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Poco a poco, estos cambios – pequeños, sí – pero constantes y más significativos, me llevaran a lo que espero sea un nuevo fin de año lleno de agradecimiento, sin la frustración de todo lo que no pude lograr en 12 meses y sin el estrés de las promesas que en otro momento hubiera considerado no negociables.

Esta será mi receta de vida para este 2019, no digo que deba ser la suya también, pero sí creo que debemos enfocarnos más en la mejora continua y menos en los cambios radicales, la meta no debería ser un trofeo, sino la satisfacción que da la constancia al avanzar sin importar el ritmo o la velocidad.

¡Ojala tengan un 2019 lleno de Paz!

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