Mi Primer Bebe!

 

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El instinto se lo dice a uno, desde el momento en que pasa sin necesidad de hacer una prueba una esta 99% segura de que esta embarazada y luego casi que por cuestión técnica una se hace las pruebas y los exámenes y Es oficial: Seremos Madres.

La humanidad nos felicita, algunos se preocupan de acuerdo a las circunstancias y otros fingen demencia, en mi caso por ejemplo las circunstancias no eran optimas así que podrán imaginarse la cantidad de reacciones que tuve, pero vamos a empezar por la mía, aquí les va:

Era una mañana soleada de abril… ¡Estoy bromeando! pero si, fue en abril cuando de manera “consciente” decidimos que queríamos un bebe, claro que querer algo, obtenerlo y saber manejarlo definitivamente no son la misma cosa, por ejemplo me gustaría tener una nave espacial, pero no tengo espacio para ella y tampoco se como funciona, algo así es tener un hijo, solo que en ese momento aun no lo sabia. Lo decidimos y seguido pues, quedamos embarazados, creo que en ese momento, bueno no creo; ¡Estoy Segura! no dimensionamos realmente el tipo de viaje que íbamos a emprender, imagínense el enorme cambio que un hijo significa para alguien que esta relativamente preparado, que tiene una carrera ya avanzada, una casa, suficientes ahorros, que se ha preparado físicamente para el proceso, etc. Ahora imagínense el impacto en una chica de 21 años, sin una carrera definida, viviendo con sus padres, sin ahorros y que simplemente hasta ese momento se había dedicado a “vivir la vida” Si bien es cierto había decidido ser madre, eso no significa que el momento fuera el adecuado, después de todo que haya sido capaz de tomar una decisión no necesariamente significaba que fuera la decisión correcta, en ese momento al menos…

A pesar de estar consciente de que había sido mi decisión, confirmar que estaba embarazada resulto finalmente ser una gran sorpresa, y acto seguido entro el pánico, ¿que haría? realmente no era algo que podía solo deshacer, o decidir no hacer mas, no podía solo decir –Jumm, mejor me retracto, creo que ya no es tan buena idea como en aquel momento– No es así, la vida no funciona así y tuve que afrontarlo, primero llore obviamente, luego empece a tener miedo de como lo tomaría mi familia, su familia, nuestros amigos, la iglesia,  me imagine a todas las vecinas murmurando al respecto, a todas las tías lejanas que no me conocían o que solo veo una o dos veces al año contándose entre ellas como la hija de tal había salido embarazada, que dirían mis papás. Después entre a la etapa de: Es mi vida, no tengo que darle explicaciones a nadie, a mis papás porque son ellos pero a los demás no, de todas formas nadie me va a ayudar a mantenerlo, etc, y finalmente caí con los pies en la tierra y empece a pensar en serio, ¿que haría?

Lo primero era comunicar, pero no podía hacerlo sin que tuviéramos un plan, verán mi papá es del tipo operativo, hay que tener un plan, tiene que haber un proceso, si llegaba y solo le decía estoy embarazada y no se que hacer, eso solo seria una prueba de que no estaba ni en lo mas mínimo lista para ser mamá, así que esperamos, hicimos un plan, escogimos una fecha, buscamos una casa y empezamos; Por supuesto ya cada día era mas difícil esconder los síntomas y ademas debía ir a un medico así que bueno, lo primero fue decirle a mi padre, llegamos a su oficina y literalmente dije: Nos vamos a casar, vas a ser abuelo (mientras le mostraba el ultrasonido), ya estamos buscando un apartamento y nos casaremos en tal fecha, no valía la pena darle vueltas al asunto, el orden de los factores no altera el producto, el regaño y la decepción eran inminentes, y así fue.

Luego le contamos a las madres, tan lindas las madres, la mía de alguna manera ya lo sabia y mi suegra no podía estar mas feliz, claro al día siguiente reacciono pero de igual forma seguía feliz, luego la panza comenzó a crecer y empezamos a confirmar las sospechas de la humanidad, el virus se había esparcido por todo mi ser y en muchos casos los terrícolas decidieron evitar todo contacto (siempre se quedan los que deben quedarse) hubo todo tipo de reacciones pero al final, lo que importaba era la mía y es simpático como uno en ese estado parece sentir todas las emociones, de repente el bebe se movía y era lo mas espectacular del mundo, pero luego salia corriendo a vomitar y todos los vasos sanguíneos de mi cara explotaban y de repente tenia pecas por una semana y me sentía como un alcohólico en recuperación, otros días me invadía el inevitable sentimiento de inutilidad, donde pensaba que yo no debería tener a mi cuidado otra vida, que no era posible que Dios hubiera permitido eso, yo de todas las personas que conocía era la menos indicada para ser mamá, que debería ser ilegal o que al menos deberían haber leyes contra personas como yo convirtiéndose en madre y me sentía impotente, inútil, sola. Ese sentimiento en particular, creo que era el mas frecuente, no porque realmente lo estuviera porque a decir verdad recibí mucho apoyo de las personas que necesitaba, pero porque el proceso me parecía tan ajeno a mi, era como si me hubieran secuestrado los extraterrestres y al devolverme lo hubieran hecho en un cuerpo que no era el mio, que se parecía pero que no lo era, eran demasiados cambios al mismo tiempo, apenas podía manejar subir 2 libras al mes por comer de mas, como iba a poder manejar el hecho de que había un ser humano, desarrollándose dentro de otro ser humano (dicho así parece una película de suspenso) era un proceso alienigena para mi, claro que fue hermoso, pero por esos momentos era totalmente aterrador, las cosas a las que por años estuvo acostumbrado mi paladar y mi olfato ahora me eran totalmente repulsivas, mi cuerpo cambio, mis hábitos en general cambiaron, ¡hasta mi talla de zapatos cambio! ¿Como no sentirme sola? no podía transferir todos esos cambios a alguien mas para que me pudiera comprender y aun cuando hablaba con otras mamás, era mi embarazo, nadie mas lo sentiría igual que yo. Si, todas pasamos por el proceso pero nunca, jamas, se repite de la misma forma, aun cuando se tiene mas de un hijo, nunca un embarazo es igual a otro.

Una tiende a imaginarse un embarazo del tipo película de Disney, donde la mamá esta siempre radiante, peinada y arreglada a la perfección, usando tacones y asistiendo a tardes de te, con un parto de una hora y casi sin dolor y un bebe que duerme mágicamente toda la noche; No podría estar mas alejado de la realidad, tuve que usar camisetas de hombre de los 6 meses en adelante porque las batas de maternidad en ese momento parecían sacadas del siglo XV, no me quedaban los zapatos por lo que la mayor parte del tiempo usaba sandalias, tenia la piel seca y mi cara parecía un tomate a medio madurar, era roja, verde y amarilla, odiaba los pantalones de maternidad pero tenia que usarlos porque no cabía mas en mis jeans y por supuesto ¡NO EXISTÍA PINTEREST! así que no hubo fotografías mágicas, ni tardes de te adorables, ni ropa de maternidad trendy, ni clases de yoga prenatal, ni proyectos DIY para el nursery, ¡No! Era un caos, claro que me sentía gorda y ademas incomoda, de repente me invadía una ola de calor como si me hubieran puesto frente a una caldera industrial a recibir todo el vapor que despide, y luego sentía como mi angelito se movía y decidía estacionarse al fondo a la derecha de mis costillas y de repente tenia los pulmones en la garganta y no podía respirar o hablar, fueron 9 meses de mi cuerpo haciendo cosas que jamas me imagine que podría hacer, como por ejemplo aumentar 40 libras casi en un mes.

Finalmente llego el día en que conocería a ese mini humano y todos esos meses serian recompensados con un parto natural y rápido, pues ¡NO! no fue así, pase por 25 horas de labor de parto, con 3 dosis de suero, que como cualquier madre por cesárea sabe, son horribles porque el dolor es el mismo o peor que el del parto con la mínima diferencia de que ¡No hay bebe! y para colmo decidimos tenerlo en un hospital publico pero que en aquel momento tenia la sala de maternidad mejor equipada de la ciudad, era lo mejor de lo mejor de lo mejor; nada, 25 horas de soledad pre parto, no podía ver a mi familia, ademas habían 10 embarazadas mas gritando sus penas al mismo tiempo, y al menos 8 enfermeras y doctores contándose la novela y el turno anterior y viéndome las entrañas cada hora, luego me dio fiebre y al llegar a los 40 grados de temperatura decidieron que ese era un buen momento para rendirse con el suero y sacar el bisturí, ¡Ah! y claro, también era un buen momento para dejar que un medico practicante realizara la ultima cesárea del turno de 12 horas que justo acababa de tener, así que por supuesto abrió mi panza como quiso y ahora tengo una cicatriz que va desde mi ombligo hasta donde el sol se pone, pero nada de eso me importaba, yo solo quería conocer al hombrecito de mis sueños y ahí, a las 5:59 de la mañana, después de (si, lo voy a repetir) 25 horas de labor de parto escuche el maravilloso sonido de su llanto y casi que con vida propia me corrieron las lagrimas por la cara, ni siquiera lo había visto aún y ya sabia que era el hombre mas bello que jamas conocería, luego el anestesiologo un ángel realmente, casi les exigió que antes de llevárselo me lo acercaran para verlo y ahí estaba, justo como lo había soñado, era perfecto, era lo mas increíble que jamas había visto en toda mi vida, no podía creer que yo había fabricado ese ser humano tan perfecto, no tenia idea de que pudiera hacer ese tipo de cosas, digo; se necesita un talento especial para crear y esa creación que era mía, era tan perfecta que yo no lo podía creer, jamas me hubiera imaginado capaz de hacer esas manitos, y esos piecitos tan increíbles, y los ojos tan divinos, digo, como es posible que una pueda producir un ser humano de tal calidad, si tiene parte de mi sangre y mi corazón y comía lo mismo que yo, no podía creer como sintiéndome yo tan imperfecta y defectuosa, fuera capaz de crear lo mas perfecto que he tenido en la vida y ahí, en ese momento en el que nos presentaron, ahí entendí que el proceso de fabricación tenia que ser así como yo lo había vivido, que los vasitos reventados no eran mas que los tornillos que ya no necesitábamos, que los sabores y los olores que ya no soportaba eran solamente empaques que no necesitaríamos, que  esconderse en mis costillas era la manera de prepararme para cuando perdiera el aliento al verlo y que la soledad que sentía solamente era mi corazón haciendo espacio para el amor que iba a sentir por esa criaturita, esa personita, Mi Primer Bebe.

 

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